.
Los beneficios de un mes sin alcohol: mejora el sueño, el estado de ánimo y la salud
MADRID, ESPAÑA/ AGENCIA ABC.— El «Enero Seco» (que procede del inglés, Dry January) es un reto temporal de abstinencia alcohólica en el que los participantes se comprometen a abstenerse de beber alcohol durante un mes para «reponerse» de los excesos navideños.
Su popularidad se ha incrementado en los últimos años y, según los expertos, es una buena noticia, ya que ha demostrado importantes beneficios en la salud.
Así lo confirma una revisión en la que han participado más de 150.000 personas, dirigida por el Centro de Estudios sobre el Alcohol y las Adicciones (CAAS) y publicado en la revista Alcohol and Alcoholism.
Los participantes que dejaron el alcohol por completo durante un mes informaron de una mejoría en el sueño, en su estado de ánimo, percibieron una pérdida de peso, e incluso una función hepática y una presión arterial más saludables. También confesaron concentrarse mejor y tener más energía, incluso aquellos que solo redujeron el consumo y no lo eliminaron por completo.
«El esfuerzo conduce a una moderación sostenida: la mayoría de los participantes continúan bebiendo menos alcohol en lugar de aumentar el consumo posteriormente», afirma la autora principal, Megan Strowger, en declaraciones recogidas por Europa Press. «En general, participar en el Enero Seco permite a las personas hacer una pausa, reflexionar y repensar su relación con el alcohol, incluyendo cómo afecta su vida social, salud mental y física», añade.
Los resultados reafirman lo que muchos expertos vienen subrayando desde hace tiempo. El hígado no es el único que se ve perjudicado cuando consumimos alcohol. «Causa un impacto muy importante en la microbiota, a nivel hepático, en el intestino y de forma directa en el cerebro. Pero cada vez vemos más que todos estos órganos interaccionan entre sí a la hora de compartir el daño causado», detalla el doctor Santiago Canals, investigador principal del Instituto de Neurociencias de la Universidad Miguel Hernández y del CSIC, en este reportaje.
Suzanne M. Colby, profesora de ciencias sociales y del comportamiento, y otra de las autoras del artículo, declara que «ahora hay mucho más apoyo para llevar un estilo de vida sin alcohol». Según sus palabras, es más aceptable socialmente no beberlo.
La campaña Dry January, comenzó en el Reino Unido en el 2013 y ha crecido de forma constante en popularidad, ya que millones de personas que participan a día de hoy en el desafío a nivel mundial, según los investigadores. Como dato, aquellas que se registraron formalmente y usaron las herramientas de la campaña (como la aplicación para móviles Try Dry, correos electrónicos de entrenamiento diario o mensajes de texto) tenían significativamente más probabilidades de completar el mes sin alcohol y seguir bebiendo menos después.
Con todo, la revisión también encontró algunos efectos secundarios negativos del desafío: una reducción del contacto social durante la abstinencia de alcohol y, en algunos casos aislados, también un efecto rebote —algunas personas no fueron capaces de completar el mes «seco» y volvieron a consumir más alcohol que antes de empezarlo.
La realidad española
En España, la última Encuesta Sobre Alcohol y Otras Drogas cifra en 15,9 % a los adultos de entre 55 y 64 años que consumen alcohol a diario, siendo la sustancia más consumida en nuestro país. No ayuda que la percepción de riesgo de los españoles sobre su consumo. Entre los encuestados —hombres y mujeres de entre 15 y 64 años—, solo un 51 % considera que consumir cinco o seis cañas o copas durante el fin de semana sea una conducta que pueda producir muchos o bastantes problemas; del mismo modo, tan solo el 52,8 % considera esto mismo sobre tomarse una o dos copas o cañas cada día.
No ayuda que la percepción de riesgo de los españoles sobre su consumo. Entre los encuestados —hombres y mujeres de entre 15 y 64 años—, solo un 51 % considera que consumir cinco o seis cañas o copas durante el fin de semana sea una conducta que pueda producir muchos o bastantes problemas; del mismo modo, tan solo el 52,8 % considera esto mismo sobre tomarse una o dos copas o cañas cada día. Disgregando por géneros, los hombres perciben menos riesgo que las mujeres. Existe una especial preocupación sobre el grupo de edad que va de los 55 a los 64 años, en donde un 15,9 % consumen alcohol a diario.
En cuanto a los patrones de consumo, los botellones pierden terreno gracias a las ordenanzas municipales que han luchado contra él. Sin embargo, el llamado binge drinking —consumo masivo durante, especialmente, los fines de semana— no lo hace tanto. Galicia se lleva un titular desagradable con una prevalencia de borracheras notablemente superior (19,6 %) a la media estatal (14,7 %).