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Investigadores de Harvard comparan ciertos alimentos ultraprocesados con los cigarrillos
NUEVA YORK, EE.UU./ AGENCIA EFE.- Un análisis conceptual elaborado por un equipo académico que incluye a un autor de Harvard University (Harvard Medical School) y a investigadores de University of Michigan y Duke University sostiene que ciertos alimentos ultraprocesados (UPF) han sido diseñados con una lógica industrial comparable a la del tabaco maximizar el “pago” de recompensa, facilitar la repetición del consumo y construir hábitos difíciles de moderar.
La comparación no plantea que comer sea equivalente a fumar. El argumento es clínico y de salud pública: así como los cigarrillos fueron optimizados como “vehículos” de entrega rápida para sostener el uso habitual, una parte de los ultraprocesados operaría como sistemas de entrega altamente ingenierizados, capaces de potenciar craving y consumo repetido a través de características estructurales y sensoriales.
Análisis conceptual basado en ciencia de adicción, nutrición e historia sanitaria
Los autores describen el trabajo como “conceptual analysis”: integra literatura histórica, epidemiológica y de ciencia de la adicción, y no se presenta como revisión sistemática. En su metodología, reportan búsquedas dirigidas en PubMed y Google Scholar con términos relacionados con adicción alimentaria, ultraprocesados y prácticas de la industria del tabaco, además de obras fundacionales y bibliografías de estudios clave.
El marco analítico se organiza alrededor de cinco ejes optimización de dosis, velocidad de entrega, ingeniería hedónica, ubicuidad ambiental y reformulación engañosa.
Recompensa y saciedad: por qué algunos ultraprocesados se parecen más a “cigarrillos” que a comida
El análisis sostiene que cigarrillos y ciertos UPF no son productos “naturales”, sino vehículos diseñados para maximizar refuerzo biológico y psicológico y favorecer el uso habitual. Esta idea se vuelve clínicamente relevante cuando se traduce a mecanismos de ingesta, qué tan rápido llega el refuerzo, cuánto dura y qué tan fácil es repetir.
El press release que acompaña el documento resume cuatro elementos operativos. Primero, los UPF pueden entregar azúcar y/o grasas en dosis suficientemente altas para maximizar placer y reducir respuestas aversivas.
Segundo, pueden acelerar la digestión al “despojar” fibra, proteína y agua y al incluir enzimas que ayudan a descomponer rápidamente esos componentes favoreciendo una entrega más veloz.
Tercero, pueden generar un ascenso rápido de glucosa seguido de una caída veloz, una dinámica compatible con recompensas intensas pero breves.
Cuarto, incorporan ingredientes extra para sabor, olor y textura con el fin de aumentar atractivo, reducir sensación de plenitud y prolongar vida útil.
El propio análisis sintetiza esta lógica comparativa en una tabla mientras el cigarrillo produce un “golpe” rápido de recompensa que se desvanece y empuja a buscar más, los UPF pueden producir un “golpe” rápido de recompensa derivado de carbohidratos refinados, grasas y compuestos de sabor que también se desvanece y promueve repetición.
Los cinco ejes del “diseño de repetición”: dosis, velocidad, placer, entorno y health washing
El documento estructura el paralelismo con tabaco en cinco áreas. En la práctica clínica, funcionan como guía para entender por qué determinados productos son más “difíciles de moderar”.
- Optimización de dosis: calibración de componentes reforzantes para balancear placer y aversión.
- Velocidad de entrega: procesamiento que acelera digestión y absorción, favoreciendo refuerzo rápido.
- Ingeniería hedónica: sabores, dulzor, textura, color y otros atributos para amplificar atractivo.
- Ubicuidad ambiental: accesibilidad amplia y constante; la disponibilidad facilita el hábito.
- Reformulación engañosa (health washing): etiquetas o mensajes de salud que sostienen consumo habitual, de manera análoga a estrategias históricas del tabaco.
No todos los ultraprocesados son iguales: segmentar riesgo es el punto clínico central
El análisis insiste en un matiz que evita generalizaciones: los UPF varían en riesgo. En la tabla comparativa se señala que los productos con alto contenido de carbohidrato refinado y grasa añadida serían los más adictivos y dañinos dentro del espectro de ultraprocesados.
En línea con esa segmentación, el press release recoge una afirmación clave “Some ultra-processed foods have crossed a line”, y menciona productos como soda, dulces y comida rápida como formulaciones ingenierizadas menos como comida y más como cigarrillos, optimizadas para ingesta rápida y uso repetido.
Relevancia para carga de enfermedad: asociaciones descritas por el propio documento
El texto ubica la discusión en el contexto de enfermedad prevenible. En su sección de contexto el análisis afirma que los ultraprocesados dominan el suministro alimentario global y están fuertemente asociados con riesgos de enfermedad cardiaca, cáncer, enfermedad metabólica, diabetes y obesidad; además, indica que probablemente se asocian con problemas neurológicos como demencia y Parkinson que predicen una muerte prematura.
Qué proponen como respuesta sanitaria
Del consejo individual a herramientas tipo control del tabaco, el análisis propone que las herramientas que redujeron el daño por tabaco se adapten al desafío de los ultraprocesados, incluyendo restricciones de marketing dirigido a niños, impuestos, mejor etiquetado, límites de disponibilidad en escuelas y hospitales, y litigios.
La propuesta final es informativa y estructural hay que evaluar los UPF no solo con un lente nutricional, sino también como sustancias industrialmente ingenierizadas, y mover el foco desde la responsabilidad individual hacia la responsabilidad de la industria y las intervenciones estructurales.