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Semaglutida abre nueva esperanza en enfermedades circulatorias

Semaglutida abre nueva esperanza en enfermedades circulatorias

Por Dr. Luis Faringthon Reyes


Durante años, quienes tratamos pacientes con enfermedad arterial periférica (EAP) hemos convivido con una realidad frustrante: diagnosticamos una enfermedad altamente prevalente y discapacitante, pero con opciones farmacológicas limitadas cuando el paciente consulta por claudicación intermitente y deterioro funcional.

La Enfermedad arterial periférica afecta a más de 230 millones de personas en el mundo y representa una de las manifestaciones más agresivas de la aterosclerosis sistémica. No se trata únicamente de dolor al caminar. Es una enfermedad que predice infarto, accidente cerebrovascular, amputación y muerte cardiovascular.

En nuestra práctica diaria en República Dominicana y Latinoamérica, además, suele coexistir con diabetes, obesidad, hipertensión y acceso tardío a cirujano vascular, lo que agrava aún más el pronóstico.

Durante décadas, el abordaje terapéutico ha descansado en pilares conocidos: abandono del tabaco, ejercicio diario, antiagregación plaquetaria, estatinas, control glucémico y, en casos avanzados, revascularización quirúrgica o endovascular. En el terreno farmacológico para mejorar síntomas, opciones como Cilostazol han mostrado beneficios modestos y no todos los pacientes pueden utilizarlo.

Hoy, esa conversación podría cambiar. El estudio STRIDE ha introducido una posibilidad terapéutica que hace algunos años parecía improbable: utilizar Semaglutida, un agonista del receptor GLP-1 inicialmente diseñado para diabetes tipo 2, como herramienta para mejorar la capacidad funcional en pacientes con Enfermedad arterial sintomática.

Los resultados son difíciles de ignorar. En este ensayo clínico fase 3b, incluyo 792 pacientes con diabetes tipo 2 y claudicación intermitente. Tras 52 semanas de tratamiento, los pacientes que recibieron semaglutida mostraron una mejoría significativa en la distancia máxima de marcha comparado con placebo. En términos absolutos, caminaron entre 26 y 40 metros adicionales.

Aunque para algunos esa cifra pudiera parecer modesta, para un paciente con dolor al caminar, esos metros representan independencia funcional y mejor calidad de vida.

Más relevante aún fue la mejoría en la distancia caminada sin dolor y en escalas específicas de calidad de vida vascular. Es decir: los pacientes no solo caminaban más, caminaban mejor y sufrían menos.

Y aquí surge la pregunta clave: ¿por qué un medicamento para diabetes está impactando positivamente a pacientes vasculares?

La semaglutida mejora el control glucémico, reduce peso corporal, disminuye inflamación sistémica, mejora función endotelial y ha demostrado beneficios cardiovasculares consistentes. El ensayo SELECT trial reforzó además su papel en reducción de eventos cardiovasculares mayores, mostrando disminución de infarto, ictus y muerte cardiovascular incluso antes de lograr pérdidas significativas de peso.

Esto nos obliga a replantear la visión clásica de la EAP como un problema exclusivamente mecánico de obstrucción arterial. La enfermedad arterial periférica es, en realidad, una enfermedad metabólica, e inflamatoria donde está involucrado en endotelio vascular; Y probablemente por eso los tratamientos del futuro deberán atacar múltiples frentes simultáneamente.

Sin embargo, debemos mantener prudencia clínica. La semaglutida no reemplaza la revascularización cuando existe isquemia crítica. No sustituye el ejercicio diario. No elimina la necesidad de dejar de fumar. Tampoco reemplaza la evaluación vascular especializada.

Pero sí podría convertirse en una herramienta complementaria extremadamente valiosa, particularmente en pacientes diabéticos con claudicación intermitente que presentan obesidad, alto riesgo cardiovascular o limitación funcional progresiva.

En países como República Dominicana, donde la diabetes sigue siendo uno de los principales motores de amputaciones evitables, cualquier intervención que logre retrasar progresión, mejorar funcionalidad y reducir eventos cardiovasculares merece atención inmediata.

Como cirujano vascular, considero que estamos entrando en una nueva era donde el tratamiento de nuestros pacientes ya no dependerá exclusivamente de stents, balones o cirugía abierta. La medicina vascular moderna es cada vez más integral, preventiva y metabólicamente dirigida por los especialistas que en su conjunto combatimos este mal. El estudio STRIDE no es el final de la discusión, representa el inicio de una nueva conversación.

Y quienes tratamos enfermedad vascular debemos estar preparados para liderarla.

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