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Puntos clave sobre la arteritis de Takayasu, una enfermedad rara que afecta a los vasos sanguíneos

Puntos clave sobre la arteritis de Takayasu, una enfermedad rara que afecta a los vasos sanguíneos

MADRID, ESPAÑA / EUROPA PRESS.— La enfermedad de Takayasu se conoce también con el nombre de Arteritis de Takayasu. Se distingue por ser una vasculitis crónica, es decir, una inflamación crónica de los vasos sanguíneos que afecta a las arterias de mediano y de gran calibre, como la arteria aorta y sus ramas, así como de otros grandes vasos, causando estenosis, oclusión o aneurisma en ellos.

"Es lo que se denomina como una 'vasculitis de vasos grandes', y tiene una incidencia de 1,2 y 2,6 casos por cada millón de habitantes. Es por tanto una enfermedad poco frecuente", aclara en una entrevista con Infosalus la doctora Rocío Gómez Gil, reumatóloga Hospital Beata María Ana (Madrid) y miembro de la Sociedad Española de Reumatología (SER).

Afecta principalmente a mujeres y su sintomatología suele aparecer en torno a la tercera década de la vida. Actualmente, se desconoce su origen, si bien se cree que puede existir una predisposición genética a la misma, precisa la especialista.

En concreto, la doctora Gómez Gil detalla que en la primera fase de la enfermedad aparecen síntomas como cansancio, dolor articular y muscular, así como fiebre, dolor de cabeza, pérdida de apetito y de peso, aparte de un posible dolor en los vasos sanguíneos afectados por la enfermedad.

"Cuando la inflamación progresa, se desarrolla la estenosis, y aparece debilidad en miembros, hipertensión arterial, afectación pulmonar y característicamente una diferencia de pulsos en las extremidades", aclara la experta del Hospital Beata María Ana.

En los adultos sostiene también que se suelen encontrar esta diferencia de pulsos entre el lado derecho e izquierdo, y en los niños entre los miembros superiores e inferiores. "Un ejemplo sería el de una mujer joven, que presenta debilidad y dolor en brazos y/o piernas, alteraciones visuales, pérdida de conocimiento, dolor torácico y alteraciones de la tensión arterial con asimetría en la detección de pulsos", agrega la miembro de la SER.

LA PÉRDIDA DE FUERZA Y EL DOLOR, CLAVES PARA EL DIAGNÓSTICO

En esta línea, la reumatóloga Hospital Beata María Ana señala que el diagnóstico se realiza basándose en criterios clínicos y radiológicos: pérdida de fuerza y dolor sobre todo en extremidades superiores, menos de 40 años, disminución de pulso en una o ambas arterias braquiales, diferencia de tensión arterial sistólica en brazos mayor de 10, soplos y una arteriografía anormal con estenosis y dilataciones arteriales.

"La técnica diagnóstica más precisa es la tomografía de emisión de positrones (PET). Es una enfermedad crónica, es decir, que no se puede curar, pero que sí se puede controlar", afirma la especialista.

En concreto, el tratamiento consiste en controlar la inflamación con fármacos como corticoides, inmunosupresores. Asimismo, la doctora destaca que en la actualidad se dispone de tratamientos monoclonales anti TNF, que son "potentes y efectivos" para la arteritis de takayasu. "Cuando la estenosis ya es significativa se pueden realizar angioplastias", apostilla.

En última instancia, la reumatóloga destaca que siempre es necesario recalcar la importancia de controlar los factores de riesgo vascular en la población en general, que pueden complicar las patologías ya existentes. "Realizar ejercicio físico, evitar el sobrepeso y controlar tensión arterial, glucosa y perfiles lipídicos", concluye la doctora Rocío Gómez Gil, reumatóloga Hospital Beata María Ana (Madrid).

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