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La soledad impacta la memoria en mayores, pero no acelera su deterioro cognitivo
NUEVA YORK,EE.UU./ SALUD DIGITAL.- La soledad influye en la memoria de los adultos mayores, aunque no parece acelerar el deterioro cognitivo con el paso del tiempo, según un amplio estudio europeo en Aging & Mental Health.
La investigación, basada en datos del proyecto SHARE, analizó a 10.217 personas de entre 65 y 94 años durante un periodo de siete años. Los resultados muestran que quienes reportaban mayores niveles de soledad obtenían peores puntuaciones en pruebas de memoria al inicio del estudio. Sin embargo, la velocidad de deterioro cognitivo fue similar a la de aquellos que no se sentían solos.
“El hallazgo fue sorprendente”, señala Luis Carlos Venegas-Sanabria, autor principal del estudio. “Esto sugiere que la soledad podría influir más en el estado inicial de la memoria que en su evolución a lo largo del tiempo”.
La soledad podría influir más en el estado inicial de la memoria que en su evolución a lo largo del tiempo
El trabajo, en el que participaron instituciones como la Universidad del Rosario, la Clínica Universitaria de Navarra, la Universidad de Valencia y el Instituto Karolinska, refuerza la idea de que la soledad es un factor relevante para la función cerebral, aunque no necesariamente un desencadenante directo de enfermedades neurodegenerativas como la demencia.
Durante el estudio, los investigadores evaluaron la memoria mediante pruebas de recuerdo inmediato y diferido, como memorizas listas de palabras. También analizaron variables como actividad física, depresión, enfermedades crónicas y participación social.
El 8% de los participantes presentaba altos niveles de soledad
Los resultados revelaron que el 8% de los participantes presentaba altos niveles de soledad, un grupo que tendía a ser de mayor edad, mayoritariamente femenino y con peor estado de salud general, incluyendo mayor prevalencia de depresión, hipertensión y diabetes. Además, mostraron una menor rendimiento inicial en las pruebas de memoria.
Sin embargo, a lo largo del seguimiento, todos los grupos, independientemente de su nivel de soledad, experimentaron un deterioro de la memoria a un ritmo similar, especialmente entre el tercer y el séptimo año. Aunque al aislamiento social ha sido identificado como uno de los factores de riesgo asociados a la demencia, la evidencia científica sigue siendo inconsciente respeto a su impacto directo en la progresión del deterioro cognitivo.
Los autores sugieren que evaluar periódicamente la soledad podría incorporarse a las revisiones de salud en adultos mayores como parte de estrategias más amplias para promover su envejecimiento saludable. No obstante, también advierten que la percepción de la soledad puede cambiar con el tiempo, lo que constituye una de las limitaciones del estudio. En conjunto, los hallazgos apuntan a la importancia de abordar la soledad no solo como un problema social, sino como un factor relevante en el rendimiento cognitivo y el bienestar general de la vejez.