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Los 4 medicamentos “inofensivos” que podrían afectar seriamente la próstata
SANTO DOMINGO, RD/ REDACCION DE SALUD.- Con el paso de los años, millones de hombres desarrollan hiperplasia benigna de próstata (HBP), una condición asociada al agrandamiento prostático que dificulta el flujo normal de la orina y altera progresivamente la calidad de vida.
Especialistas recuerdan que, a partir de los 40 años, los chequeos prostáticos periódicos son fundamentales para detectar tempranamente alteraciones urinarias y prevenir complicaciones mayores, incluido el cáncer de próstata.
Sin embargo, médicos y urólogos advierten ahora que algunos medicamentos de uso frecuente podrían empeorar silenciosamente los síntomas prostáticos y alterar el funcionamiento normal de la vejiga y las vías urinarias.
Entre los principales fármacos señalados se encuentran los antihistamínicos, antidepresivos tricíclicos, descongestionantes, diuréticos y opiáceos.
Antihistamínicos y vejiga: una combinación problemática
Los antihistamínicos, ampliamente utilizados para alergias, congestión nasal y cuadros gripales, pueden afectar especialmente a hombres con hiperplasia prostática, según especialistas del Centro Médico Teknon.
Los expertos explican que estos medicamentos reducen la capacidad de contracción del músculo vesical, dificultando el vaciado completo de la vejiga y favoreciendo síntomas como chorro urinario débil, sensación de vaciamiento incompleto y aumento de la frecuencia urinaria.
Descongestionantes: el mayor riesgo para hombres con próstata agrandada
Los urólogos consideran a los descongestionantes como uno de los grupos más problemáticos para pacientes con próstata agrandada.
Medicamentos que contienen pseudoefedrina o fenilefrina pueden aumentar la contracción muscular alrededor de la vejiga y la próstata, dificultando aún más el paso de la orina.
En algunos casos, advierten los especialistas, estos productos pueden desencadenar episodios agudos de retención urinaria que requieren atención médica inmediata.
Antidepresivos, diuréticos y opiáceos también generan preocupación
Los antidepresivos tricíclicos también pueden interferir en el funcionamiento de los mecanismos nerviosos responsables de controlar la micción.
Según explican especialistas, estos medicamentos disminuyen la fuerza de contracción de los músculos encargados de expulsar la orina, favoreciendo la retención urinaria.
Los diuréticos, por su parte, aumentan la producción de orina y pueden intensificar síntomas como la necesidad frecuente de acudir al baño, especialmente durante la noche.
Mientras tanto, los opiáceos alteran los mecanismos neuromusculares de la micción y dificultan el vaciado normal de la vejiga.
Los especialistas insisten en que ningún paciente debe suspender medicamentos por cuenta propia y recomiendan consultar con un urólogo o médico tratante ante cualquier síntoma urinario que aparezca después de iniciar un tratamiento farmacológico.