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Ejercicio regular y buen descanso: claves para reducir el riesgo de demencia, según un metaanálisis
NUEVA YORK,EEUU,/ SALUD DIGITAL.- Mantener una rutina de actividad física regular y dormir entre 7 y 8 horas diarias podría desempeñar un papel clave en la prevención de la demencia, según una investigación liderada por la Universidad de York y publicada en PLOS One.
El estudio, una revisión sistemática con metaanálisis, analizó datos de 69 investigaciones de cohortes prospectivas que incluyen a millones de adultos mayores de 35 años. Los resultados refuerzan la idea de que ciertos hábitos cotidianos pueden influir significativamente en la salud cerebral a largo plazo.
A nivel global, se estima que más de 55 millones de personas viven con demencia, una cifra que podría aumentar considerablemente en las próximas décadas, junto con su impacto económico. Ante la limitada eficacia de los tratamientos actuales, las estrategias preventivas basadas en el estilo de vida cobran cada vez mayor relevancia.
Más de 55 millones de personas viven con demencia, una cifra que podría aumentar considerablemente en las próximas décadas
Los hallazgos muestran que la actividad física regular se asocia con una reducción promedio del 25% en el riesgo de desarrollar demencia. Por el contrario, el sedentarismo prolongado, más de ocho horas al día sentado, se relaciona con un aumento del riesgo del 27%.
El sueño también emergen como un factor determinante. Dormir menos de 7 horas o más de 8 se asocia con un incremento del riesgo de demencia del 18% y 28%, respectivamente, en comparación con un descanso considerado óptimo. Estos datos subrayan la importancia de la higiene del sueño como componente esencial de la salud cognitiva.
Dormir menos de 7 horas o más de 8 se asocia con un incremento del riesgo de demencia del 18% y 28%
Aunque el estudio no establece una relación causal directa, sí evidencia una asociación consistente entre estos hábitos y el riesgo de deterioro cognitivo. Los autores destacan que la demencia se desarrolla a lo largo de las décadas, lo que abre una ventana de oportunidad para intervenir de forma temprana mediante cambios en el estilo de vida.
En este contexto, los resultados podrían servir como base para futuras guías clínicas y estrategias de salud pública, orientadas a promover comportamientos saludables desde etapas tempranas de la vida. La combinación de ejercicio, reducción del sedentarismo y un descanso adecuado se perfila así como una de las herramientas más accesibles para proteger la salud cerebral a largo plazo.