La dieta en el embarazo afecta a la microbiota y el desarrollo de los bebés
BARCELONA, ESPAÑA/ REDACCION DE SALUD. — Investigadores del Instituto de Agroquímica y Tecnológica de Alimentos (IATA-CSIC) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) han llevado a cabo un estudio que identifica distintos grupos de microbiota materna asociados a la dieta de la madre durante el embarazo, y los relaciona con la microbiota de los neonatos y su crecimiento. Los resultados del trabajo, en el que han participado 86 madres con sus bebés desde el parto hasta los 18 meses de vida de los niños y niñas, aparecen publicados en la revista Gut Microbes.
BARCELONA, ESPAÑA/ REDACCION DE SALUD. — Investigadores del Instituto de Agroquímica y Tecnológica de Alimentos (IATA-CSIC) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) han llevado a cabo un estudio que identifica distintos grupos de microbiota materna asociados a la dieta de la madre durante el embarazo, y los relaciona con la microbiota de los neonatos y su crecimiento.
Los resultados del trabajo, en el que han participado 86 madres con sus bebés desde el parto hasta los 18 meses de vida de los niños y niñas, aparecen publicados en la revista Gut Microbes.
La microbiota materna es el conjunto de bacterias que la madre transfiere a su hijo durante el embarazo y la lactancia, y que lo dotan de protección frente a enfermedades infecciosas. La nutrición durante el embarazo es importante para la salud de la madre y el bebé, pero todavía no se sabe mucho sobre el impacto que pueden tener en la microbiota intestinal materna distintos componentes de la dieta y cuál puede ser su impacto en la microbiota del neonato y en su salud a corto y largo plazo.
La microbiota materna se dispuso en dos grupos con microbiota distinta asociados a ingestas dietéticas específicas durante el embarazo, como la ingesta de fibra, proteína vegetal, ácidos grasos omega-3 y polifenoles. Se observaron diferencias en la microbiota neonatal en función de la dieta y microbiota materna, y esas diferencias tuvieron también efecto en el crecimiento infantil.
“Hemos monitorizado durante 18 meses a los bebés de los distintos grupos siguiendo las pautas que dicta la Organización Mundial de la Salud de índice de masa corporal longitudinal y peso por longitud. También hemos observado las diferencias que se producían, demostrando que la dieta juega un papel muy importante en la vida temprana, que puede afectar a la microbiota materna. En particular, la fibra, la proteína vegetal y los ácidos omega-3 ejercen un efecto significativo sobre el microbioma del bebé y contribuyen al desarrollo infantil durante los primeros meses de vida, así como a la salud del niño”, concluye Collado.