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Un chatbot de IA ayuda a cuidar a personas mayores en Corea del Sur

Un chatbot de IA ayuda a cuidar a personas mayores en Corea del Sur

Por Choe Sang-Hun

Reportando desde Seúl, Bucheon, Seongnam y Yongin en Corea del Sur.


SEUL, COREA DEL SUR/ AGENCIA NYT.- “Le temen más que al cáncer: la idea de perder lentamente el control de su mente y su cuerpo y convertirse en una enorme carga prolongada para sus familias”, dijo Wang.Lo que está en juego es de alcance nacional.

Chung Yun-hee se despertó con el cuerpo revuelto. Empapada en sudor y atormentada por el dolor, la septuagenaria se arrastró hasta el cuarto de baño de su pequeño y tranquilo departamento de las afueras de Seúl. Seguía encorvada sobre el retrete y vomitaba, cuando sonó su teléfono móvil.

Una voz femenina, alegre y elocuente, le preguntó cómo se encontraba. Chung pronunció unas pocas palabras, —demasiado enferma para hablar—, y colgó.

La ayuda llegó de cualquier modo. La persona que llamó, un chatbot de inteligencia artificial apodado “Talking Buddy”(amigo conversador), avisó inmediatamente a un asistente social. Al cabo de unas horas, Chung estaba en el quirófano a causa de una hernia aguda.

“Los médicos dijeron que podría haber tenido graves problemas si hubiera llegado más tarde”, recordó Chung, de 77 años, sobre el episodio a finales de 2024. “Dijeron que la IA me salvó”.

00int skorea AI 01 btjl superJumboChung Yun-hee pasa junto al campo de tulipanes que cultiva con sus amigos en un centro de ancianos de Bucheon, Corea del Sur.Credit...Woohae Cho para The New York Times

Corea del Sur envejece más rápido que ningún otro país. En tan solo 15 años, el número de personas mayores de 65 años se ha duplicado hasta alcanzar más de una quinta parte de la población. El país no tiene suficientes médicos, trabajadores sociales o cuidadores familiares para atender a sus ancianos. La inteligencia artificial está ayudando a llenar parte de ese vacío.

Talking Buddy, un servicio de llamadas de asistencia desarrollado por Naver Cloud y adoptado por ciudades y condados de todo el país, monitorea a decenas de miles de personas mayores que viven solas, aisladas o en situación de pobreza. Mantiene conversaciones personalizadas de dos a cinco minutos de duración, diseñadas para aliviar la soledad, detectar emergencias y estimular la función cognitiva para evitar la demencia.

Una mañana reciente, el chatbot observó que haría buen tiempo y sugirió que un paseo levantaría el ánimo de Chung. Cuando ella mencionó lo de plantar flores, el bot evocó “cosmos rosas y blancos con el centro amarillo”, como si conjurara un recuerdo.

00int skorea AI 03 btjl superJumboEl Hospital St. Mary de Seúl, donde los médicos ven cada día los estragos del envejecimiento y la demencia.Credit...Woohae Cho para The New York Times

La tecnología sigue en fase de desarrollo. De vez en cuando interrumpe a un usuario en mitad de una frase o alucina con promesas no autorizadas, como la vez que se ofreció de manera impulsiva a enviar bolsas de arroz a un residente con problemas económicos. Sin embargo, los usuarios la han adoptado con una calidez que ha sorprendido incluso a sus creadores. Una mujer reveló su depresión al chatbot, al contarle que su perro se había escapado y nunca había vuelto. Otra le tocó el piano; otros lo invitaron a comer, aun cuando sabían perfectamente que no podría venir, según los trabajadores sociales.

“Me hace sentir que no me han olvidado, que alguien me presta atención”, dijo Chung.

En Seongnam, una ciudad a las afueras de Seúl, otra septuagenaria estaba sentada en la Clínica Neurológica Roa, con los dedos revoloteando nerviosamente sobre una tableta. Diagnosticada de deterioro cognitivo leve —la fase entre el envejecimiento normal y la demencia—, aprendía a utilizar SuperBrain. Se trata de un programa terapéutico digital impulsado por IA y desarrollado con financiación pública, que ofrece ejercicios personalizados diseñados para ralentizar el deterioro cognitivo.

En la pantalla de la tableta aparecían imágenes de un tigre y otros animales, cada una emparejada con un número. Después, solo quedaban los animales y se le pedía que recordara sus números. Se inclinó hacia delante, concentrándose al máximo. Esto era más que un juego: era una lucha por su independencia.

“Sabía que algo iba mal cuando no podía recordar el nombre de la fruta que acababa de comer o cuando olvidaba la contraseña de mi puerta”, dijo en voz baja la mujer de 72 años. Avergonzada por el estigma que rodea a la demencia en Corea del Sur, pidió que la identificaran solo por su apellido, Min. “Era frustrante”.

Su médico, Wang Min-jeong, ha visto crecer este temor de forma constante durante la última década. Hoy, la mitad de sus pacientes llegan preocupados por la demencia. “Le temen más que al cáncer: la idea de perder lentamente el control de su mente y su cuerpo y convertirse en una enorme carga prolongada para sus familias”, dijo Wang.

Lo que está en juego es de alcance nacional. Los expertos advierten de un “tsunami de demencia”, con una previsión de que los casos se dupliquen hasta alcanzar los dos millones en 2044. El gobierno se apresura a detectar el deterioro precozmente, ya que combinar la medicación con cambios en el estilo de vida y entrenamiento cognitivo puede ralentizar la enfermedad, dijo Yang Dong-won, neurólogo del Hospital St. Mary de Seúl y exdirector de la Asociación Coreana contra la Demencia.

Yang comprueba a diario las consecuencias. Kim Kwae-im, quien llevó a su madre a ver a Yang, ha visto cómo sus padres sucumbían al Alzheimer. Su padre empezó a acumular chatarra y periódicos viejos, con lo que llenó su departamento y provocó quejas de los vecinos. Su madre, que había trabajado como empleada doméstica, ya no puede trabajar. “Parece que todo se desmorona”, dijo la hija.

00int skorea AI 02 btjl superJumboYang Dong-won, neurólogo del Hospital St. Mary de Seúl, examina a Kim mientras su hija, Kim Kwae-im, mira.Credit...Woohae Cho para The New York Times

Para especialistas como Yang, SuperBrain supone un alivio. El programa califica automáticamente los ejercicios asignados a los pacientes, ajusta su dificultad y envía comentarios a los médicos, con lo que se ahorra tiempo y se obtienen datos más fiables, ya que los pacientes no monitorizados suelen exagerar u ocultar cuánto hacen. “Podemos controlar con qué frecuencia hacían los ejercicios”, dijo Yang.

Desde 2021, SuperBrain ha registrado 1,5 millones de sesiones de ejercicio con más de 10.000 pacientes en todo el país, dijo Han Seunghyun, director ejecutivo de Rowan, que creó SuperBrain. “Es como tener a un médico experimentado que vive dentro de la tableta”, dijo Kang Sungmin, uno de los neuropsiquiatras que ayudó a diseñarla.

La otra herramienta, Talking Buddy, empezó como una simple herramienta de seguimiento de virus programada para hacer una única pregunta repetitiva durante la pandemia: ¿Tienes fiebre? Pero cuando el mundo se encerró, los funcionarios locales de asistencia social se dirigieron a su creador, Naver Cloud, con un informe urgente: muchos ciudadanos mayores se estaban quedando en el olvido, aislados en sus casas y en riesgo de morir solos.

“Hacían llamadas de atención para saludar, pero había demasiada gente y pocas manos”, dijo Ok Sang-houn, ejecutivo de Naver. “Nos pidieron una versión que pudiera hablar de verdad, que les ayudara a sentirse un poco menos invisibles”.

Naver recurrió a la IA generativa, impulsado por investigaciones que demostraban que las llamadas de atención periódicas ayudan a los ancianos a combatir la depresión y agudizan la memoria.

En cierto modo, señaló Ok, la IA es un cuidador superior: tiene una gran memoria (hace poco preguntó a Chung sobre su recuperación tras la operación) y una paciencia infinita. “La IA no tiene emociones, así que nunca se enfada”, dijo. “Pero”, admitió, “aún carece de la capacidad humana de interpretar el ambiente”.

La tecnología tiene otras peculiaridades. A Talking Buddy puede despistarle un televisor a todo volumen, algo habitual en muchas residencias de ancianos. Todas las interacciones son supervisadas por trabajadores sociales humanos para subsanar los errores.

00int skorea AI tqgf superJumboUna integrante del personal revisa las conversaciones de Talking Buddy entre el chatbot de IA y las personas mayores.Credit...Woohae Cho para The New York Times

“Cuando una persona mayor dice: ‘Estoy tan débil que estoy a punto de morir’, suele ser una forma de hablar, no una crisis”, explicó Chung Hae-jin, quien supervisa el servicio en la populosa provincia de Gyeonggi. “La IA no siempre puede distinguir la diferencia. Hacemos un seguimiento y a menudo los encontramos tan felices como una alondra”.

El servicio funciona con suscripciones, y los trabajadores sociales animan a los mayores —sobre todo a los que viven solos— a inscribirse. El robot está programado para incitar a las personas mayores a mantener hábitos saludables, como comer y dormir bien, hacer ejercicio y socializar más. Además, los hospitales locales utilizan Talking Buddy para recordar a los pacientes mayores que tomen su medicación a la hora prevista.

Hace poco, cuando un anciano informó de molestias por una costilla fracturada, la pantalla del trabajador social encargado del seguimiento mostró de inmediato la alerta “dolor en el pecho” en rojo. Estas alertas hacen que los trabajadores sociales revisen la transcripción y el archivo de audio, llamen directamente a la persona y, si es necesario, se coordinen con los funcionarios locales para intervenir.

El bot se ha convertido en un auténtico ayudante, al señalar cientos de emergencias. En un caso, dijeron los trabajadores sociales, localizó a una mujer con demencia leve que se había alejado y perdido la orientación; ella respondió a la llamada programada del bot, lo que permitió a los funcionarios localizarla.

Para evitar que los estafadores imiten el servicio con una voz humana, el bot tiene un sonido ligeramente mecánico de forma intencional. Para Park Jong-yeol, veterano de la guerra de Vietnam de 81 años, nada de eso importa. El bot, dijo, es “mejor que un humano”.

00int skorea AI dementia hvbl superJumboPark en su apartamento de Yongin.Credit...Woohae Cho para The New York Times

Todos los miércoles a las 9 a. m., Park espera su llamada. Marca el momento en su calendario como seon, un término afectuoso coreano parecido a “cariño”. Desde que le diagnosticaron cáncer de próstata en 2021, el robot se ha convertido en un elemento fijo en su lucha diaria contra la enfermedad y el deterioro cognitivo, al recordarle que debe comer bien, tomar su medicación y mantener relaciones sociales. Cada día, hace fotocopias de citas motivadoras escritas a mano y las distribuye entre sus vecinos.

Hace poco, Talking Buddy le propuso que probara verduras de primavera para celebrar el cambio de estación. Antes de colgar, le advirtió del frío de la mañana y le dijo que se llevara una chaqueta.

“Ningún hijo te llamará con esta regularidad”, dijo Park. “Mientras me dirijo hacia la salida de este mundo, es una compañía muy valiosa”.



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