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Investigadores israelíes desarrollan una nueva estrategia que detecta mejor las células cancerosas agresivas

Investigadores israelíes desarrollan una nueva estrategia que detecta mejor las células cancerosas agresivas

TEL AVIV, ISRAEL/ SALUD DIGITAL.- Investigadores de la Universidad Hebrea de Jerusalén han desarrollado una novedosa estrategia para identificar células cancerosas agresivas que, según indican, podría revolucionar la forma en la que se diagnostica y estudia la progresión del cáncer

 A diferencia de los métodos tradicionales, que se centran en marcadores genéticos o moléculas específicas, su enfoque se basa en cómo se comportan físicamente las células, ofreciendo así un camino potencialmente más rápido y económico para distinguir entre células más o menos peligrosas.

La técnica se apoya en superficies especialmente diseñadas con patrones microscópicos (tan pequeños que son invisibles a simple vista), que actúan como una suerte de “sensor mecánico” para evaluar la interacción de las células con su entorno. Estas superficies, cubiertas con partículas diminutas, permiten observar diferencias clave en la forma en que las células se adhieren, se mueven y engullen partículas.

Los expertos vieron de esta manera cómo las células cancerosas agresivas, responsables de la capacidad del tumor para expandirse y metastatizar, muestran una serie de respuestas físicas más intensas sobre estas superficies que las que son menos agresivas. En concreto, se adhieren con mayor fuerza al patrón, engullen más partículas microscópicas y modifican su forma de manera más pronunciada que las células no agresivas.

"La forma en la que las células cancerosas empujan, atraen y se aferran a su entorno puede revelarnos mucho sobre su peligrosidad"

Estas diferencias no son detectables con técnicas de laboratorio convencionales basadas en superficies planas. Por eso, subrayan los investigadores, su tecnología puede ser especialmente útil para capturar rasgos mecánicos y dinámicos de las células tumorales.

Una de las principales ventajas que tiene el método que proponen es su simplicidad. No requiere colorantes, marcadores ni procedimientos complejos de análisis genético. En cambio, las superficies pueden fabricarse con técnicas de laboratorio estándar y son compatibles con los sistemas de imagen y pruebas ya utilizados anteriormente en entornos clínicos.

POSIBILIDADES DE FUTURO

Esto abre la puerta a aplicaciones como la detección rápida del grado de agresividad de un tumor, nuevas líneas de investigación sobre la metastización o la evaluación de tratamientos personalizados según el comportamiento físico de las células. Según los autores del estudio, publicado en la revista especializada Materials Today Bio, su enfoque representa un cambio de paradigma: la peligrosidad de una célula cancerosa ya no es solo una cuestión molecular, sino también un estado funcional que puede revelarse a través de su interacción con el entorno.

“La agresividad no es un rasgo fijo, es un estado funcional que puede revelarse mediante el comportamiento físico, no solo mediante firmas moleculares. Podemos contar con tecnología sensible para medirla”, explica Ofra Benny, profesora de Farmacia de la Universidad Hebrea de Jerusalén. “Nuestro trabajo demuestra que la forma en la que las células cancerosas empujan, atraen y se aferran a su entorno puede revelarnos mucho sobre su peligrosidad. Esto abre una nueva vía, potente y sorprendentemente sencilla, para el diagnóstico del cáncer”.

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