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Mitos que nos llevan al fracaso financiero

Mitos que nos llevan al fracaso financiero

En el argot popular nos podemos encontrar con una serie de mitos que, cuando son analizados seriamente, no son más que falacias que usamos como excusas estereotipadas para no llevar una buena gestión de nuestras finanzas, les presentamos algunas:

El que no se mete en líos no progresa: Yo la verdad que no conozco a nadie que metido en un lío financiero pueda progresar. Hay personas que entienden que la única forma de conseguir bienes materiales o pagar ciertos servicios es exclusivamente a través del sobre endeudamiento. 

Para lograr evolucionar es imprescindible la buena planificación financiera, llevar un presupuesto, tener un fondo de emergencias y adquirir bienes productivos o que eleven nuestra calidad de vida sin estropear nuestra tranquilidad.

Las ofertas siempre son buenas: realmente, si usted no necesita ese artículo en oferta y lo compra, no tiene sentido. Comprar algo porque solo está en oferta sin necesitarlo es un absurdo que lo único que logrará es erosionar sus ingresos y servir de mero adorno en la casa o si es un bien perecedero, se dañará con el tiempo.

La economía es cosa de expertos: De alguna manera, todos somos agentes económicos, pues participamos en alguna actividad productiva y/o debemos manejar de forma eficiente recursos que son limitados. Es una irresponsabilidad usar esta excusa para fomentar y justificar el despilfarro y llevar un estilo de vida imprudente fundamentado en el endeudamiento tóxico. Las amas de casa, por ejemplo, que deben estirar el dinerito, son economistas empíricas que hacen un buen uso de los recursos de la casa.

Sólo con la tarjeta o el “fiao” puedo comprar: Bueno, quien dice esto es obvio que no sabe llevar un presupuesto, y como tal, desconoce cuánto gasta al mes, lo que es un pecado desde el punto de vista financiero. Depender solo del endeudamiento o el crédito fácil para administrar un hogar lo llevará irremediablemente al colapso financiero, perderá bienes y también su estabilidad emocional y la de su familia.

Un gustazo, un trancazo: Conozco personas que, del trancazo, aún no se han recuperado. Cuando no llevamos un presupuesto y no hay planificación financiera en el hogar es muy fácil caer en este error, y nos damos ciertos gustos o lujos que después se convierten en un problema si fueron financiados sin medir nuestra capacidad de pago o nuestro nivel de endeudamiento. No digo que uno no disfrute de unas buenas vacaciones o una rica cena en un buen restaurante, todo se puede hacer con planificación y ahorrando.

Es imposible ahorrar en tiempos actuales: El problema aquí es que muchos de los que usan este argumento, incurren en vicios como fumar, beber alcohol, jugar en casinos, apostar en bancas, comer comida chatarra o visitar centros nocturnos. Para eso siempre aparece dinero, pero no para ahorrar. Con una buena planificación, disciplina financiera y tesón se puede iniciar ahorrando por lo menos un 1% de sus ingresos, pues lo importante es dar el paso y empezar, y luego con el tiempo ponerse como meta digamos un 10% de los ingresos.

Alimentarse bien hoy en día es caro: La verdad que nunca he entendido bien esta aseveración, pues las frutas y los vegetales son bastante asequibles y son la base de la alimentación sana. Lo que pasa que hay personas que no salen de un restaurante caro o de supermercados gourmet, muchas veces solo para aparentar. Comer bien y saludable no debe ser un dolor de cabeza cuando se sabe hacer la compra de forma consciente y sin incurrir es fastuosidades gastronómicas.

Nadie se lleva el dinero a la tumba: Muchas personas se apoyan en este argumento para despilfarrar su dinero en actividades improductivas. Yo creo todo lo contrario, y las estadísticas así lo confirman, el aumento de casos de suicidios por problemas de deudas es una realidad preocupante. Nadie puede ser feliz y tener sosiego metido en líos financieros de consideración.

Por eso, como he comentado en otros artículos, hay que fomentar la educación financiera en las escuelas y colegios. He visto, lamentablemente, familias destruidas por malos manejos financieros.

Hay que saber vivir feliz con lo que se tiene y saber valorarlo. Muchas veces, somos unos privilegiados en relación con otros. No digo que no se tenga deseo de superación, al contrario, se puede crecer económicamente con una buena gestión de los recursos, un buen presupuesto y haciendo buenas inversiones.

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